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Joan: ¡48 años con mucho miedo y 1 con mucha vida!

"Ahora tengo 49 años y toda una vida por delante". Él es Joan, una persona con muchas ganas de vivir, de caminar y de colaborar. El camino para llegar hasta aquí, no ha sido fácil ni sencillo, ya lo veréis, pero el apoyo de su familia ha sido clave. Él está agradecido y nosotros también por haberte conocido. ¡Gracias por ofrecernos tu testimonio y mucha salud! Ésta es su historia:

Joan, receptor de un trasplante cardiaco

Joan acompañado de la familia dos dias antes de recibir el alta después de un trasplante cardiaco

"Me llamo Joan, nací con una miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad del músculo del corazón en la que una porción del él se encuentra hipertrofiado o engrosado. Durante mis primeros 48 años de vida, sufrí 8 fibrilaciones auriculares, con sus correspondientes 24 desfibrilaciones. En el 2005 me quedé con fibrilación auricular con taquicardias y arritmias.

En 2013, diagnosticaron la misma enfermedad a mi hija pequeña, Júlia. El estudio genético concluyó que era una enfermedad congénita y que el gen "tocado" también estaba presente en mi hija mayor, Mireia, aunque hasta el día de hoy no ha desarrollado la enfermedad. Es muy duro para un padre ver que tus hijas han recibido esta herencia.

Un Holter (máquina que registra los ritmos cardiacos de forma continua durante 24 a 48 horas en actividad normal) realizado entonces, mostró cómo mi corazón sufría de 3 a 4 microinfartos al día. Los médicos se plantearon implantar un DAI (desfibrilador automático “implantable”) y empezaron a hablar del trasplante... 15 días más tarde, mi corazón fallaba de nuevo y me implantaban el DAI, un aparato que me salvó la vida después de 58 segundos de parada.

Poco después entré en lista de espera para trasplante. Firmar aquellos papeles fue abrir una puerta a la esperanza. A los 13 meses de estar esperando, otra muerte repentina recuperada por el DAI. Los cardiólogos se hacían cruces de cómo mi corazón volvía y volvía a la VIDA, a la espera de ese corazón tan y tan deseado. La gente no sabe que quiere decir estar en lista de espera para trasplante. La gente sólo sabe decir -¡¿Qué cojones esperan?, que no llegarás!-. Yo les contesto siempre lo mismo: -La persona que me tiene que dar su corazón todavía lo necesita, cuándo ya no lo pueda utilizar ya me lo dará-.

Después de 2 años y 5 días de espera, de días y días muy duros y muy limitados, con miedo a morir, llegó la llamada: -Joan, ven, podemos tenemos un corazón para ti-. ¡Una llamada que no olvidaré nunca! Entré en quirófano contento, pues era mi oportunidad. Por casualidades de la vida, el corazón llegó a la misma hora que yo a la puerta del quirófano, fue muy emocionante. Di las gracias a todo el equipo que realizaba el trasplante y les desee buen trabajo.

¡Buen trabajo, son unos cracks y me han dejado como nuevo! Yo no me había encontrado nunca así. Me despertaron al cabo de 14 horas de la intervención. Abrí los ojos y aquel caballo desbocado que hacía tantos años que latía a su manera, ya no estaba. Tenía muchas máquinas a mi alrededor, pero había una paz interior espectacular. Respiraba bien, no me cansaba. Me dieron un botón para púlsar si tenía dolor. ¡Dolor! Estaba pletórico, casi ni lo sentía, es una máquina perfecta. ¡Y claro que tardaron tanto en encontrarlo! Gracias a un donante y a su familia estoy aquí escribiendo estas líneas.

Del trasplante, ¿qué os puedo decir? En mi caso ha sido de libro. Nos hemos entendido a la perfección, él y yo, bien nosotros, por que ahora ya somos uno solo. La gente me pregunta: -¿Qué sientes?- y yo los contesto: -Agradecimiento-. Ya sé que ellos preguntan por el corazón, pero yo pienso en el donante y en su familia. Una familia que en un momento tan delicado, ha de asumir la pérdida de una persona amada y tomar la decisión más dura de su vida, donar los órganos para que otras personas tengamos una segunda oportunidad en esta vida.

Gracias a todos, primero al donante y a su familia, segundo a los profesionales que hacen posible este milagro y tercero a mi mujer y mis hijas que han aguantado lo que no está escrito.

Y ahora, ya me perdonaréis pero os dejo, ya que quiero seguir viviendo esta vida que yo no conocía, donde andar es un placer. ¡Tenemos que vivir la VIDA día a día!"

Joan

Mientras esperaba, yo siempre les decía lo mismo: ¡la persona que me tiene que dar su corazón todavía lo necesita, cuánto ya no lo pueda utilizar ya me lo dará!

Destacamos

¡Gracias!

¡Una bonita carta de agradecimiento por poder abrir los ojos cada día y poder vivir al lado de su familia!

El trasplante cardiaco Como hacerse donante

Ser donante quiere decir ser una persona generosa. La donación es uno de los actos más altruistas y generosos que se pueden hacer por otras personas.

Ver más testimonios

Los encontrarás en el apartado "Historias personales" de ¿Por qué hacerse donante?

Fecha de actualización:  03.10.2018